¿Cómo tomar más café en Perú?: la fórmula brasileña

Para nadie es un secreto que en un pasado no tan lejano, 40 o 50 años atrás, la gastronomía peruana era poco o nada reconocida. Una cena de honor en palacio de gobierno a inicios del siglo XX podía incluir faisán estofado, cordon bleu y, con seguridad, ningún producto nativo. No era chic, ni tenía prestigio. Hoy esta lógica sería impensable. La mesa peruana de cualquier gala no se concibe sin cebiches, causas o anticuchos .

En la industria del café ocurre algo similar. Tenemos excelentes zonas de cultivo, un producto que cada año mejora en calidad, cafeterías abriendo sus puertas en las cuadras más caras. Todo haría pensar que los peruanos estamos llenando de cafeína nuestros días.

Una gélida cifra dice que no.

Ocupamos el puesto 139 de países consumidores, según el ranking que todos los años elabora la Organización Internacional del Café, y en promedio en Perú se toman 47,1 tazas de café al año. Algo así como la décima parte de una taza por día. ¡La décima parte! Un triste sorbo.

La lista mundial varía y tiene ejemplos que marcan un fuerte contraste. Suecia estuvo a la cabeza, con más de mil tazas de café consumidas por persona al año. Una costumbre que ha llevado a que se hable del “secreto de la productividad en Suecia” y hasta existe una palabra (‘fika’), usada en el entorno laboral. Significa “pausa para tomar café, comer y conversar”.

Sellos de calidad con los que se clasifican los cafés brasileños

Lecciones brasileñas para duplicar el consumo

Más cerca a nuestras latitudes, el caso de Brasil es del que más podemos aprender. Cada brasileño —y no son pocos— toma 795,1 tazas de café al año, lo que en rápidos cálculos podría dar poco más de dos tazas por día. Aunque conseguir esa cifra fue un largo camino.

En 1984 el amor entre los brasileños y el café no era tan intenso. Consumían solo 2,27 kilos de café por persona al año. Un espacio muy reducido para que una industria salga a flote. Los actores en ese sector, cultivadores, acopiadores, autoridades, asociaciones civiles, entendían que era urgente impulsar el consumo y lo hicieron con éxito. En 2017, el indicador trepó a 5,4 kilos.

Uno de los objetivos era acabar con las falsas creencias. “El mito de que el café hace daño está bastante difundido en Perú. Nosotros nos enfocamos en difundir estudios científicos de prestigio para combatir la desinformación. La idea es educar al consumidor en café y salud”, explica Nathan Herzskowicz, director ejecutivo de la Asociación Brasileña de Industria del Café (ABIC). Su plan educador se centra en alianzas con universidades y médicos que aporten ciencia al tema y, sobre todo, destaquen los beneficios del grano en la vida diaria de los brasileños.

Nathan, que toma cuatro tazas o más al día, pinta canas y confiesa no tener problemas de salud,  se explaya en el cambio de percepción del café ocurrido en Brasil. “Se usa en los deportes y el grano incluso es parte de una base para cremas rejuvenecedoras”.

Nathan Herszkowicz, director ejecutivo de ABIC, en ExpoCafe 2018.

Certificaciones y confianza

La buena organización de los brasileños también logró establecer una serie de certificaciones para sus cafés. Controlan la pureza y calidad de su producto y marcan las bolsas con sello que tiene credibilidad entre los consumidores y, de alguna manera, ordena la enorme producción.

“La tendencia a la ‘premiunización’ es irreversible”, comenta Nathan luego de explicar el complejo proceso para diferenciar un café gourmet de uno superior o un tradicional.

Obtener el sello de garantía de ABIC es también una estrategia comercial y de marketing para muchas marcas brasileñas que buscan ascender en la categoría y comerciar sus granos a mejores precios en un mercado interno que, como dicen Nathan, tiende a buscar el producto que mejor experiencia prometa.

Situación que perfectamente podría darse en el Perú y que permitiría ordenar mejor la oferta cafetera, además de agregar un tercero independiente en la calificación del café.

Tradicional ‘xicara’ de café espresso en Brasil / Foto: Nespresso.

Millennials: aprovechar las olas

Otro factor clave es siempre ir analizando las tendencias del consumo. Aunque resulta un poco obvio para toda gestión empresarial, tener conocimiento del mercado resulta decisivo para elevar el consumo interno del café.

Como ocurre en Perú, en Brasil, según Herzskowicz, la tendencia saludable está marginando a ritmo violento a las gaseosas y otras bebidas azucaradas carbonatadas. “Están pasando por un ciclo de abandono, los jóvenes especialmente están dejando de consumir y sustituyéndolas por otras, especialmente el café”.

Esa tendencia está siendo aprovechada en Brasil para enfocarse en el consumo de café en menores de 35 años o millennials. Allá también hay un boom de cafeterías de especialidad, baristas  tatuados y de barba, y miles de jóvenes buscando una bebida cool para lograr la mejor historia de Instagram. La lección es: hay que subirse a la ola.

Luis Navarro, presidente de la Cámara Peruana de Café y Cacao lo sabe bien: “Los métodos, los espacios con temática, aportan hoy un dinamismo. Los millennials le pueden dar a la industria un nuevo impulso y queremos aprovecharlo”.

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