Pausa Café: el corazón del barrio en Jesús María

Conozco Pausa Café desde sus orígenes. El primer local se abrió en el 2014, en un pequeño espacio de 26 metros cuadrados de la avenida Arnaldo Márquez adonde llegué gracias a la recomendación de una amiga que me sorprendió al decirme que en Jesús María existía una cafetería donde vendían buen café, con música en vivo y presentaciones de obras de teatro. Casi siempre solía estar atiborrado de gente, pero Patricia Cohaguila, la dueña del local, se las agenciaba para atender a todos e ir conociendo a su clientela. Jesús María era entonces un mercado virgen para las cafeterías de especialidad y ella quería conquistarlo.

Patricia Cohaguila, dueña de Pausa Café / Foto: Norka Peralta

Tras algunos años viviendo en Nueva York desempeñando diversos oficios del rubro hotelero y gastronómico, Patricia decidió retornar al país con la idea de crear algo propio, que le permitiera compartir el mayor tiempo posible con sus dos hijos pequeños, y que tuviera su sello personal. El objetivo era tener un negocio donde los tres se sintieran a gusto. Eso para ella iba a significar el éxito personal y profesional que había estado buscando por años.

Tres años después, en el 2017, se trasladó al local donde sigue atendiendo, en la avenida Horacio Urteaga. Desde que vivo en Jesús María, hace ya 20 años, siempre me ha gustado el entorno alrededor de la Plaza San José, a cuyos metros se ubica Pausa Café. Está la iglesia San José de estilo gótico, la heladería Palermo, el mercado principal del distrito y a unos metros, Don Bosco, el restaurante de platos criollos abundantes y suculentos, en donde hay que hacer cola para entrar en hora punta. Pausa Café era la cereza en el pastel que le faltaba a este lugar.

Patricia y los baristas que la acompañan en Pausa Café / Foto: Norka Peralta

La sede actual de esta cafetería es un espacio amplio y en el que, en efecto, Patricia se siente a gusto. Su sello personal en la decoración y el mobiliario del local es evidente: las paredes están decoradas con graffittis y se exhiben dibujos de diversos artistas. Hay también un pequeño altillo para presentaciones de música y teatro.

Los graffitis son obra y gracia de Redak Anderson, cuya influencia también se aprecia en las coloridas etiquetas de las bolsas de café que se tuestan en Pausa Café. El resto de obras en venta y exhibición han ido llegando a medida que los artistas se pasan la voz de esta peculiar cafetería que se ha transformado en una galería de arte.

Miguel Figuera, barista de Pausa Café / Norka Peralta.

Al fondo del local se encuentra una tostadora que Patricia ha aprendido a manejar con el tiempo. Allí tuesta el café con el que le gusta trabajar: café de las variedades Pache y Caturra de la finca La Prosperidad de la provincia de San Ignacio, Cajamarca. Ese es el insumo estrella de su carta de bebidas en base a espresso y licores con café. También ofrecen métodos alternativos, entre los que destacan el sifón japonés.

Crocante de manzana / Foto: Facebook Pausa Café

Y cuando Patricia no está tostando, está en su casa, muy cerca del local, amasando y horneando los postres artesanales que se ofrecen en Pausa Café, como su ya famoso tiramisú, crocante de manzana, torta de chocolate orgánico, wafles, así como empanadas y quiches. Manjares que, pese al trabajo que implican, no dejará de hacer porque fundamentalmente le encantan. Y en eso consiste el éxito que Patricia buscaba.

DATO CAFETERO

  • Pausa Café
  • Dirección: Av. Horacio Urteaga 1226 / Jesús María
  • Facebook: Pausa Café
  • Teléfono: 4695987

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