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La cofradía cafetera de Ninia Project en el penal Castro Castro

19 - marzo - 2019 / Por: Norka Peralta

En las faldas del Huayna Picchu, mirando a Machu Picchu, don Pedro Echegaray produce un café especial por su origen. “Es el único caficultor de la zona”, refiere Marco Palacios, gerente de María Huallaga, la marca que comercializa este café que crece a 2000 metros sobre el nivel del mar. “Para sacar el café de su finca debe cruzar el río Urubamba, trasladarlo en tren a la ciudad del Cusco y recién desde allí puede enviarlo a Lima”.  Por su lugar de procedencia y el esfuerzo del productor, Marco quería encontrar una forma de mostrarle su respeto a este café. Pensó entonces en hallar una taza que pudiera estar a su altura.

Integrantes del taller de Ninia Project junto a directivos del INPE, barista Mauricio Rodríguez y representantes de María Huallaga y Café Cueva.

Así como el vino requiere de una copa ideal, el café demanda una taza especial, indica el barista Mauricio Rodríguez. Una buena no pesa mucho, resiste las oscilaciones de las temperaturas, tiene bordes suaves y con un fondo que destaca el aroma, dulzor y acidez de la bebida.

Además de estas características, Marco quería una taza que fuera parte de un proyecto social. En esa búsqueda conoció Ninia Project, una empresa que desarrolla vajillas artesanales y joyas de cerámica con 15 internos del penal Castro Castro. Su lema es: Arte que transforma.

María Huallaga y V60 de Ninia Project

Deborah Hellequin, una francesa de 30 años, experta en análisis de crisis y gestión humanitaria en zonas de conflicto, fundó Ninia Project en octubre del 2017. Unos meses antes había visitado el penal Castro Castro donde vio a internos trabajando con cerámica. Tenían potencial, pero necesitaban mejorar sus productos y establecer redes de comercialización fuera de la cárcel. Se propuso entonces formar con ellos un proyecto que usara el arte de la cerámica como herramienta de inclusión.

Cuando bosquejaba la línea de productos que crearían, se pasaba el día trabajando en cafeterías, por lo que le agarró el gusto al café. Así surgió la idea de desarrollar tazas para el rubro de las cafeterías. Antes solo tomaba té.

Tazas de Ninia Project

Walter Flores, de la cafetería Finca La Campiña en Barranco, fue uno de los primeros en hacerle pedidos y le dio recomendaciones sobre cómo debía diseñar una buena taza. Después tomó clases de cerámica en el estudio Cotto Designs, donde conoció a Ignacio Guzmán, uno de sus profesores, quien se animó a visitar su taller en el penal para darles clases gratuitas a su equipo.

“Mi papá es escultor y me gusta dibujar, pero de cerámica no sabía nada,  hemos tenido la suerte de que en el camino se han ido sumando personas que aportan con sus ideas y su tiempo”, dice Deborah que pasa gran parte de sus días en el taller que el INPE le permitió  organizar en el Castro Castro. Su iniciativa es parte del programa Cárceles Productivas del INPE que promueve actividades para la reinserción laboral y la resocialización de los internos.

Café Cueva Tostadores Artesanales

Ninia Project produce cerámica hecha a mano y personalizada. Cada interno se ha especializado en una parte del proceso: diseño, manejo del torno, preparación de moldes, pulido, formulación de esmaltes y cocción en el horno. Su trabajo se luce en cafeterías como Puku Puku, BiciCoffee y Ágora Café y Arte, así como en Dédalo y Jockey Plaza. Las marcas Cueva Tostadores Artesanales y María Huallaga las usan en degustaciones y las comercializan junto a cafés  de Cusco, Piura, Tingo María, Puno, Cajamarca y Amazonas. Algunas de estas empresas les envían cafés de regalo.

“Arrancamos el día con el café que nos mandan los clientes para felicitarnos por un trabajo bien hecho y también porque así conocemos más sobre este insumo y mejoramos lo que hacemos”, explica Bok Arteaga Silva, quien además es un experto en la elaboración de V60 en cerámica, un método de extracción para cafés especiales.  

Mauricio Rodríguez de Garabato y Esperti Café

Mauricio Rodríguez, quien fue campeón nacional de barismo en el 2017, los ha visitado atraído por su arte y les preparó americanos, espressos y capuccinos. Jorge Luis Cueva de Café Cueva Tostadores Artesanales y Marco Palacios de María Huallaga también han llegado al penal para que los internos y trabajadores del INPE degusten sus cafés. Ya lo dijo el Che Guevara: Si no hay café para todos, no habrá para nadie.

Baltazar Ramírez Santos, quien fue uno de los primeros internos en ser parte de este taller de artesanos y hoy tiene a cargo su coordinación, está orgulloso de que Ninia Project sea reconocida por expertos de la industria cafetera del país. “Cuando haces una pieza tienes la ilusión de que le guste a alguien, trabajas pensando en ello y esa sola idea te hace sentir libre”, refiere. “No importa tanto dónde estamos, lo que importa es que también podemos generar belleza”.

Texto publicado originalmente en la revista Somos, diario El Comercio, el 23 de marzo del 2019 / Fotos: INPE y Marca Lima

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Foto Norka Peralta

Soy periodista en el diario “El Comercio”, estudié barismo en Le Cordon Bleu y he seguido talleres de cata y métodos. Mi método preferido es el V60. La frase que define mis días: “necesito una taza de café del tamaño de mi cabeza”. En realidad, es de Carrie Bradshaw, protagonista de “Sex and the city”, mi serie de TV favorita hoy, mañana y siempre.

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