Café D’Wasi, la casa del café en el Cusco contra la pandemia

La pandemia ha golpeado duramente a la industria turística del Cusco. Para muestra basta un dato dramático: las visitas de viajeros extranjeros a Machu Picchu se redujeron un 72% en la primera mitad del 2020, según National Geographic. Ello, sin duda, ha tenido un impacto directo en la Ciudad Imperial. En enero de este año, a 10 meses del inicio de la crisis sanitaria global por el Covid-19, estuve unos días por la capital cusqueña. Muchos locales tenían letreros de venta, alquiler o de cerrado hasta nuevo aviso. No pudieron resistir la ausencia de turistas. Se estima que hasta agosto del año pasado, el 92% de trabajadores de la industria turística perdió su empleo.

Las cafeterías tampoco fueron la excepción. De hecho, están entre los negocios más afectados, pues su principal cliente era el turista internacional habituado al consumo de cafés especiales y dispuesto a probarlo en diversas preparaciones. Pero, así como hay locales que cerraron, hay otros que siguen dando la lucha. Uno de ellos es Café D’Wasi, una de las primeras cafeterías de especialidad en la Ciudad Imperial. Su actual sede, en la calle Heladeros, se inauguró a fines del 2015, pero sus orígenes se remontan a la adolescencia de John Carrasco Cárdenas, su fundador. Él es parte de la generación de adolescentes del distrito de Santa Teresa que vio a su pueblo desaparecer bajo del lodo.

En 1998, un alud arrasó con la mayoría de casas de esta localidad de la provincia de La Convención, por lo que muchos se vieron forzados a vivir en las fincas de café que se salvaron. Fue así como nació en ellos el amor por su café. En la actualidad, Santa Teresa es una reconocida zona productora de cafés de especialidad y Café D’Wasi es una importante vitrina de exposición de sus productores. Podría buscar cafés de otras zonas, pero John, quien con los años se formó como catador, tostador y barista, es un convencido de que su distrito tiene mucho que ofrecer.

Tras superar los primeros meses de la pandemia, Café D’Wasi volvió a abrir sus puertas. Fueron tiempos aún más difíciles, ante la ausencia de los viajeros internacionales. Los hoteles a los que usualmente proveía de café tampoco hacían pedidos, básicamente porque no habían agotado su stock ante la falta de huéspedes. Así, este local entendió que debía enfocarse en atender al consumidor local que, por lo general, acompaña su café con un postre o un sándwich. Amplió su carta de complementos para atraer a niños y adultos mayores, a los que antes no le habían prestado suficiente atención, para no perder ninguna oportunidad de venta.

Los meses más duros fueron de julio a octubre. Muchos restaurantes y cafeterías no lograron sobrevivir sin consumidores extranjeros y con precios de alquileres que no bajaron, pero Café D’Wasi pudo llegar hasta noviembre, cuando la actividad turística remontó, aunque no en los niveles a los que estaba habituado Cusco. Desde este portal quisimos honrar su esfuerzo y junto a El Cafeteador y Rupert Larrabure nominamos a esta cafetería como una de las 10 mejores cafeterías del 2020. Puedes revisar nuestro top cafetero: Aquí.

Si viajas a la Ciudad Imperial, no dejes de ir a esta cafetería, ubicada a unos metros de la Plaza de Armas. Tiene wi-fi y es posible trabajar allí con tranquilidad. En estos meses cuentan con el café de Wilber Cusihualpa, quien cultiva las variedades Bourbon, Típica, Gran Colombia y Catimor en su finca La Fortaleza, a una altura de 1920 metros sobre el nivel del mar. Ultra recomendable en V60 o Chemex de las manos del propio Jhon y de sus baristas Adriana Salas Jurado y Junior Rivera Enríquez.

También tiene, especialmente para su barra de espresos, el café de Zacarías Chami, quien produce la variedad Bourbón rojo, Geisha y Típica en su finca, ubicada en la comunidad de Estancuyo, a unos 2200 m.s.n.m. Además, trabajan con Andrés Silva, productor cafetalero del sector de Tendalpampa, comunidad de Sejapata, quien cultiva la variedad Maragogipe. En cuanto a la carta de complementos, recomendamos los waffles, pancakes y empanadas que están a cargo de Maribel Páucar Tocre y Esmeralda Serrano Trujillo.

Aunque las circunstancias son difíciles, especialmente para los emprendedores del café, el equipo de esta emblemática cafetería no pierde el ánimo. Recientemente, John asumió el reto de abrir una segunda sede de Café D’Wasi. El nuevo local está siendo acondicionado para poner de realce el trabajo detrás de los cafés de especialidad del Cusco.

John confía en que su equipo de trabajo podrá resistir la actual segunda ola y que, pronto, el turismo se reactivará y crecerá la demanda por el buen café cusqueño. Nosotras confiamos en que lo lograrán, pues ya han salido airosos de los peores meses de la pandemia. ¡Cusco necesita una casa para su café!

DATO CAFETERO

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