Entrevista a Samantha Romero: ¿Cómo consumimos café los peruanos?

Hasta el 2019 pude percibir un boom cafetero en nuestro país, aparecieron nuevas marcas de cafés y cafeterías en zonas y distritos más allá del circuito tradicional, no obstante el COVID 19 lo cambió todo. El año pasado fui testigo del quiebre de muchos negocios relacionados al café y los que quedaron tuvieron que reinventarse para sobrevivir.

Pero ahí donde se cierra una puerta, se abre una ventana, y si la gente ya no salía a cafeterías debido a la pandemia, entonces el café debía tomarse en casa. El confinamiento se volvió una oportunidad única para que más personas se reencontraran con sus cafeteras. Mi sensación general es que el consumo interno no solo creció, sino que mejoró en calidad.

Sin embargo, esta nueva situación en la que nos encontramos me generó muchas preguntas, siendo el café un elemento social muy importante, y sin la posibilidad de estar en contacto directo con aquellas personas con las que normalmente nos sentábamos alrededor de una taza ¿cómo es que estamos los peruanos aprendiendo a tomarlo? Y no solo eso, habiendo tantos tipos de café y formas de prepararlo, ¿hay también tipos de consumidores?

El ciclo pasado en la universidad, con mis compañeros de un curso de investigación hicimos un análisis sencillo sobre consumo de café en Lima, y nos fue difícil llegar a conclusiones más allá de cifras duras que no creíamos que fueran concluyentes. No pudimos salir al campo ni hablar ampliamente con las personas como nos hubiera gustado, así que fue imposible recoger experiencias personales respecto al consumo del café. Espero que en algún momento podamos hacerlo porque creemos que es importante para cambiar una situación grave en nuestro país, nuestro bajo consumo de café de especialidad, que es el que produce nuestro país.

Las dudas al respecto me siguen persiguiendo, y es por eso que decidí buscar ayuda profesional y especializada. Conversé con Samantha Romero, quien no solo es socióloga y amante del café peruano, además es la tercera generación de una familia de exportadores de café. La marca de su familia se llama Aicasa, a la que estuvo apoyando un tiempo, pero ahora trabaja como Specialty Coffee Manager en OLAM, una multinacional que en nuestro país trabaja con superfoods y café de especialidad. A ella le trasladé algunas de mis dudas.

Samantha Romero. Foto: Women in coffee project.

Los peruanos estamos acostumbrados a un cierto perfil de sabor y de producto. Tiene que ver con un tema de precios también, pero lo que al final un consumidor decide comprar estará directamente relacionado con su experiencia, lo que significa el café para él.

Samantha Romero, Specialty Coffee Manager de OLAM

Si bien el valor del producto es una variable importante, sobre todo en esta coyuntura de crisis sanitaria y económica, incluso si una persona tiene las posibilidades de pagar por un buen café de especialidad, su decisión de compra dependerá de lo que esté acostumbrado a tomar, me dice Samantha.

Dejando de lado lo monetario y viendo netamente el producto, lo que yo decida comprar estará ligado a lo que me gusta, a ese sabor que en mi caso me recuerda a la familia, el hogar, el calor, porque es mi experiencia personal. Lo mismo puede suceder con alguien que toma instantáneo, si tiene recuerdos con ese café, aunque yo le prepare un café carísimo, no le va a gustar, y tiene razón porque en su experiencia ese no es el sabor del café, le falta azúcar y le falta leche.

Samantha Romero, Specialty Coffee Manager de OLAM

Para hacer que los peruanos se animen a consumir cafés de mejor calidad y precio, Samantha me dice que no podemos desvalorizar la experiencia como individuo, y entender que el café quizás no es para todos porque no a todos les gusta lo mismo. Y hacer pedagogía del café desde la finca hasta la taza.

El trabajo es largo y de hormiga, no lo puede hacer una sola persona, tampoco solo la empresa privada, eso se hace con el sector público. El trabajo inicia en enseñar a tomar café, luego un buen café, por un tema de salud también, no porque sea más caro sino porque le hace bien al cuerpo, no un café quemado; luego hacer campañas de sensibilización respecto a cómo es el café, cómo se cosecha y cómo se transforma.

Samantha Romero, Specialty Coffee Manager de OLAM

Samantha cree que una vez que los que lideran e impulsan el consumo de café peruano en todos los sectores se pongan de acuerdo en transmitir un mismo mensaje al consumidor, este se volverá más exigente y empezará a pedir un buen café porque sabrá que el Perú lo produce.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *