Café Maldonado y las mujeres cafeteras de Lonya Grande, Amazonas

Café Maldonado es un emprendimiento que nos encanta porque es el resultado del esfuerzo de dos mujeres: Cruz Elena Maldonado y su hija Jenny Aguilar Maldonado. De hecho, la marca lleva como nombre el apellido materno de Jenny como un reconocimiento a esa rama de su familia que siempre ha estado dedicada al cultivo de café, refiere Jenny.

La marca tiene dos años en el mercado, pero su historia se remonta a los tatarabuelos de Jenny quienes inician la tradición cafetalera en esta familia de Lonya Grande, Amazonas.

Jenny, sus hijas y esposo tenían como pasatiempo visitar cafeterías y pastelerías probando diversos cafés hasta que Jenny se percató que ese interés provenía de sus orígenes. Cruz Elena Maldonado, su madre, es una destacada productora de café de Lonya Grande que enviaba todo su café para exportación. Jenny le propuso crear la marca y seleccionar sus cafés para el mercado nacional con la misma calidad de los que envían fuera.

El café de la marca proviene del valle de Utcubamba, en el distrito de Lonya Grande y Ocalli, en la región Amazonas, entre los 1500 a 1800 metros sobre el nivel del mar. La finca de la familia Maldonado cuenta ocho variedades de café, pero para sus presentaciones trabajan con blend de Catimor, Típica, Castilla y Bourbon que ofrecen en bolsas de 250 gr y 500 gr.

Cruz Elena está abocada a la producción y Jenny, su hija, de la atención al cliente, principalmente. “Mi madre se encarga personalmente de los procesos de recolección, lavado, fermentado y secado de café que envía para nuestra marca”, refiere con orgullo, Jenny. En tanto, ella ve la atención de los clientes de la marca que buscan la personalización de sus pedidos.

“Les preguntamos qué tipo de sabor buscan en sus cafés y cuáles son los métodos de extracción que cuentan en casa para definir qué tipo de café y qué tipo molienda le preparamos”, cuenta Jenny.  

Jenny y su familia se mantienen optimistas frente a las actuales circunstancias que atraviesan los caficultores en la pandemia. “Somos conscientes de que la pandemia ha traído condiciones difíciles para todos, pero creemos que la educación, capacitación constante y el trabajo en equipo hará que las cosas cambien para mejorar la calidad de vida de muchas familias que se dedican al café”, afirma.

DATO CAFETERO

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