El Munkin origen Chanchamayo: café que protege bosques

“Podría ser el oso panda de Perú, pero aún no ha sido valorado”, dijo alguna vez una especialista en primates sobre el mono choro de cola amarilla (Lagothrix flavicauda), que habita los bosques húmedos de la selva norte del Perú. Es una especie endémica y también una especie muy amenazada. La tala desenfrenada de bosques reduce su hábitat y poco a poco lo aleja de su ecosistema ideal.

El mono choro de cola amarilla es un admirable dispersador de semillas. Trepado en los árboles más robustos, aquellos que pueden soportar su peso, elige los mejores frutos y, luego de comer lo que necesita, arroja los restos por donde va desplazándose, ampliando constantemente los territorios donde la selva se expande. Es la perfecta convivencia del mundo silvestre.

Hablemos ahora de humanos. Talía Romero, antropóloga de profesión, trabaja siempre viajando de una región a otra, siempre en contacto con las poblaciones del área rural. Así conoció a los productores de café en la selva alta de San Martín y Amazonas. Encontró en ellos la posibilidad de un emprendimiento que brindara a los agricultores una ganancia justa y que le permitiera llevar café especial peruano a las mesas del país y el extranjero.

Al igual que el mono choro de cola amarilla selecciona únicamente los mejores frutos, Talía y su socio, Sascha Camilli, buscaron a los cafetaleros que tenían los mejores granos y los procesos más puros y ambientalmente sostenibles. En total son cerca de 600 miniproductores, todos integrantes de cooperativas locales, quienes les proveen del café que se comercializa bajo la marca El Munkin.

Desde el comienzo, El Munkin de origen San Martín destacó por ser un café de especialidad ligeramente dulce, balanceado, con notas a cítricos, panela y chocolate. De variedad Arábica (Típica, Bourbon y Pache), tiene un tostado medio y alcanzó en taza los 82.5 puntos, según el protocolo SCAA.

La pandemia del coronavirus y algunos factores externos relacionados al precio internacional del café, pero también la curiosidad de los consumidores por conocer nuevas propuestas, animó a Talía a buscar más proveedores que reunieran los mismos requisitos de calidad y responsabilidad ambiental, y que se sumaran a su apuesta. Pronto tuvo contacto con Frank Blaz, de la finca Atipanashka, quien produce un café de la variedad Castillo, a 1,500 metros de altura. Y así lanzó El Munkin origen Chanchamayo.

Sabor a Chanchamayo

Es un café con notas a chocolate, guindón, panela y toffee, que se empaqueta con un tueste medio-oscuro. Obtuvo un puntaje en taza de 84.5. Es un café de baja acidez, cremoso y con mucho cuerpo, que ella suele preparar en una cafetera moka (en las mañanas) o como espresso (por la tarde), aunque a veces varía de métodos de extracción y experimenta con los cambios.

Este emprendimiento, cuenta Talía, implica además un aporte al medio ambiente, pues parte de las ganancias obtenidas por El Munkin son destinadas a la conservación del mono choro de cola amarilla por medio del Área de Conservación Privada Bosque Berlín, uno de los lugares donde esta especie mejor se desenvuelve. Así se cierra el círculo virtuoso de la cadena productiva.

  • Ficha técnica
  • Origen: Chanchamayo
  • Altura: 1,500 m.s.n.m.
  • Variedad: Castillo
  • Tostado: medio-oscuro
  • Perfil: chocolate, guindón, panela y toffee

DATO CAFETERO

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